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Conferencia de Comunidades Monásticas del Cono Sur

TRIDUO PASCUAL DE LA PASIÓN Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Crucifixión, descenso de la cruz y deposición en el sepulcro. Último cuarto del siglo XIV. España (Cataluña).

«José junto con Nicodemo te bajó del madero, a ti que te envuelves de luz como de un manto y contemplándote muerto, desnudo, insepulto, comenzó el lamento lleno de compasión, y con dolor decía: “¡Ay, Jesús dulcísimo! Poco antes el sol, viéndote suspendido en la cruz, se cubría de tinieblas; la tierra se agitaba por el temor, se rasgaba el velo del templo; pero he aquí que yo ahora te veo voluntariamente descendido a la muerte por mí. ¿Cómo podré sepultarte, Dios mío? ¿Cómo te envolveré en una sábana? ¿Con qué manos tocaré tu cuerpo inmaculado? ¿Qué cantos podré entonar para tu éxodo, oh Compasivo? Alabo tus padecimientos, canto himnos a tu sepultura junto con tu resurrección, aclamando: Señor, gloria a ti”» (Liturgia bizantina, Gran Viernes).