DOMINGO 28º. Ciclo "A"

«Puesto que, por la gracia de Dios, ya han entrado en la casa de las bodas, esto es, en la santa Iglesia, examinen con todo cuidado, hermanos, no sea que el Rey, al entrar, encuentre algo que reprender en los hábitos de sus almas, porque digno es de considerarse con gran temor del corazón, lo que a continuación se dice: Entrando después el rey a ver los convidados, reparó allí un hombre que no iba con vestido de boda. ¿Qué piensan, hermanos carísimos, que se significa por el vestido de bodas; porque, si decimos que el vestido nupcial es el bautismo o la fe, ¿quién ha entrado a estas bodas sin la fe y el bautismo, pues, por lo mismo que todavía no cree, está fuera? Luego, ¿qué debemos entender por el vestido de boda sino la caridad? De modo que entra a las bodas, pero no entra con vestido nupcial, quien, entrando en la Iglesia, tiene fe, pero no tiene caridad. Con razón se llama a la caridad vestido de boda, porque ésta es la que tuvo nuestro Creador cuando vino a desposarse con la Iglesia; porque solo el amor de Dios hizo que su Unigénito uniera a sí las almas de los hombres elegidos; y por eso dice san Juan: Tanto amó Dios al mundo, que ha llegado a darnos su Hijo unigénito (Jn 3,16). Por tanto, quien ha venido a los hombres por caridad, ha puesto de manifiesto que esa misma caridad es el vestido de bodas. Así, por tanto, quienquiera de ustedes que, situado en la Iglesia, cree en Dios, ya ha entrado a las bodas; pero no ha venido con vestido de boda si no guarda el don de la caridad»[1].

 


[1] San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, II,18 (38), 9; trad. en: Obras de San Gregorio Magno, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1958, p. 754 (BAC 170). Nació Gregorio hacia 540, en el seno de una familia romana de posición acomodada. Hacia el 572, fue nombrado prefecto de la ciudad de Roma. Pero poco tiempo después, entre 574-575, se convirtió a la vida monástica. Cuatro años más tarde, en 579, el papa Pelagio II le confirió el diaconado y le solicitó estar disponible para el servicio de la Iglesia. Entonces fue enviado como legado papal a Constantinopla, donde residió hasta 585. Al regresar a Roma se desempeñó como secretario y consejero de Pelagio, y a la muerte de éste lo sucedió en la sede romana (año 590). A pesar de no tener buena salud gobernó a la Iglesia, en un momento muy difícil de la historia, hasta su muerte, acaecida el 12 de marzo de 604. Con sus obras marcó el rumbo de la espiritualidad medieval.