Inicio » Content » TEXTOS PARA LA VIDA MONÁSTICA CRISTIANA (55)

3. Reglas monásticas latinas anteriores a la Regla de san Benito

IX. La Regla del Maestro (continuación)

Capítulo 44: Pregunta de los discípulos: Cómo se debe salmodiar en la noche. El Señor responde por el maestro:

1Es necesario que en los nocturnos el versículo de apertura (y) luego el responsorio de exhortación sean dichos por el abad,; 2después, en invierno, nueve antífonas sin alleluia, luego el responsorio, sin alleluia, a continuación cuatro antífonas con alleluia, tan sólo que siempre siguiendo el salterio, 3luego otro responsorio, (éste) ya con alleluia, para que sumen[1] dieciséis imposiciones, 4la lectura del apóstol, la lectura del evangelio que dirá siempre el abad, y si el abad estuviere ausente, los prepósitos por turno; el versículo y la oración a Dios.

5Pero en verano, desde Pascua hasta el equinoccio de invierno, que es el 24 de septiembre, 6después del versículo de apertura y el responsorio del abad, se deben decir seis antífonas sin alleluia, a continuación también un responsorio con alleluia, 7después tres antífonas con alleluia, siguiendo siempre el salterio, como más arriba dijimos[2]; luego otro responsorio, (éste) ya con alleluia, para que hagan doce imposiciones, 8la lectura del apóstol, la lectura del evangelio, que siempre dirá el abad, y si estuviere ausente, los prepósitos por turno; luego el versículo y la oración a Dios.

9Pero la lectura, aquel a quien se le hubiere, no la leerá del códice[3], sino que la recitará de memoria, excepto en las vigilias. 10Mandamos precisamente esto, para que los hermanos mediten con más frecuencia y retengan en la memoria las Escrituras, 11para que cuando en el lugar que sea falte el códice, se recite de memoria si fuese necesario, el texto de la lección, o de la página.

12Cuando las noches son más largas, se encenderá una candela o una lámpara en el dormitorio, y el abad, si quisiere, hará la lectura, 13o bien cualquier hermano siguiendo espontáneamente sus preferencias, tendrá permiso para leer, escuchar 14o aprender algo o hacer alguna cosa para utilidad del monasterio. 15Pero también los que quisieren descansar, tendrán asimismo permiso para dormir, 16porque habiendo finalizado y cumplido en el oratorio su obligación[4], las restantes horas de la noche se deben al descanso. 17No obstante, si alguno, como espiritual, quisiere sustraer algo su sueño, para escuchar al que lee, o para leer él mismo, o hacer algún trabajo peculiar, 18demostrará por un buen (impulso) de su libre arbitrio[5], que verdaderamente ama más el espíritu que la carne. 19Y así, los hermanos deben tener las camas en una habitación ante el abad, para que se sepa lo que eligió cada uno y cuál será la actitud de cada hermano en su servicio.

 

Capítulo 45: Pregunta de los discípulos: Cómo se debe salmodiar en los días de fiesta. El Señor responde por el maestro:

1Desde Pascua hasta Pentecostés, todas las antífonas y los responsorios, de día y de noche, se salmodiarán con alleluia y no se arrodillarán.

2Pero desde la Navidad del Señor hasta la Epifanía, todas las antífonas y los responsorios, de día y de noche, se salmodiarán con alleluia y en estos días no se arrodillarán, 3ni ayunarán, ni harán abstinencia. 4Pero (durante) los ocho días que preceden a la Navidad del Señor, (se observarán) los ayunos y abstinencias de cuaresma, 5y aquellas oraciones sencillas[6], que se acostumbra hacer en cuaresma, los hermanos las celebrarán de manera semejante, 6para que a imitación de la tristeza cuaresmal, como servidores que deseen hacerse perdonar, realizarán un servicio supererogatorio sobre el deber cotidiano, 7nos alegraremos en seguida por la llegada de la Navidad de nuestro Señor, con sus regalos y dones de alegría.

8No obstante, en cuanto a la Epifanía, solamente en la noche de la vigilia, y en el día mismo, se salmodiarán todas las antífonas y responsorios con alleluia, 9y desde ese mismo día se cerrará el alleluia e inmediatamente se quitarán del oratorio los adornos de los días de fiesta, 10y en ese mismo día de Epifanía no se arrodillarán. 11Por tanto, si hemos dicho que no se salmodiará el alleluia sino es en el mismo día con sus vigilias, y no hasta la octava; (es) porque desde ese día empiezan los cien días de ayuno hasta Pascua y este tiempo está dedicado a la abstinencia.

12Pero en todos los domingos, una vez dichas las bendiciones, se dirán todas las antífonas y responsorios con alleluia hasta los nocturnos siguientes del lunes 13y no se arrodillarán, porque el domingo está dedicado a la resurrección pascual. 14Así, en todos los domingos, desde las bendiciones hasta el final de la misa de la iglesia, dirán siempre en la obra de Dios este versículo: “Los santos exultarán en la gloria, se alegrarán en sus moradas[7] (Sal 149,5)”, 15esto es: por todas las habitaciones de los santos, es decir, las iglesias, se celebra la exultación de la misa,

16Pero si hubiere alguna fiesta de un santo, en cualquier día, una vez dichas las bendiciones, no se arrodillarán hasta que se diga Prima. 17Pero si fuese la fiesta del santo del oratorio en el cual se salmodia, una vez dichas las bendiciones hasta la synaxis[8] de la misa que se celebrará en ese mismo día por el sacerdote, no se arrodillarán 18y (en señal) de alegría por la fiesta[9] del propio oratorio, todo este día, hasta los nocturnos siguientes, como el domingo, se salmodiará todo con alleluia.

 

Capítulo 46: Pregunta de los discípulos: Sobre la imposición de los Salmos en el oratorio en cualquier tiempo. El Señor responde por el maestro:

1Después del abad, entonarán[10] las antífonas los prepósitos por turnos y por mandato suyo, siguiendo siempre el salterio como ya dijimos[11]. 2Después que hayan terminado los prepósitos, las entonarán cada uno de los demás hermanos de cada decanía, a una orden del abad presente.

3Los prepósitos dirán siempre por turno las lecturas del apóstol. 4Las lecturas del Evangelio las dirá siempre el abad si estuviese presente y si se hallare ausente, los prepósitos por turno. 5También en maitines y en los lucernarios, después de haber sido recitada la lectura del apóstol, siempre seguirá diciendo el evangelio el abad si estuviere presente, (pero) si estuviere ausente, lo harán los prepósitos, por turnos; 6para que según aquel orden con que los clérigos celebran las misas, o sea, que cuando el clérigo menor haya hecho la lectura del apóstol le siga el mayor, el diácono, que leerá el santo evangelio; 7así también en los monasterios se observe la jerarquía del Señor[12] siguiendo un orden de dignidad.

8En los nocturnos, maitines y lucernarios, los salmos terminarán con responsorios[13]. 9Pero en Prima, Tercia, Sexta y Nona, se dirán dos secciones[14] de responsorios y en seguida digan el Gloria, 10para que los hermanos salgan más rápidamente del oratorio, reintegrándose a los trabajos manuales que (deban) hacer.

 


[1] Lit.: hagan (fiant).

[2] RM 44,2.

[3] Otra traducción: libro.

[4] Debito.

[5] Cognoscitur per bonum liberum arbitrium.

[6] O: puras (purae).

[7] Lit.: cubículos (cubilibus).

[8] Processionem missae

[9] Natalis.

[10] Inponant.

[11] Cf. RM 33,29, etc.

[12] Ratio Domini.

[13] Otra traducción: “los salmos con responsorios se dirán íntegramente”.

[14] Capita.