REGLA DE SAN BASILIO. Traducida al latín por Rufino. Cuestiones 131-140

Cuestión 131[1]

Pregunta: Si alguien que sirve en la cocina en su día correspondiente trabaja por encima de sus fuerzas, de modo que queda impedido y no puede cumplir su tarea en los demás días, ¿está bien encomendarle tal oficio?

Respuesta: 1Ya dijimos arriba que aquél a quien se ha encomendado el cuidado de los trabajos y el que preside debe observar cuidadosamente las fuerzas y las posibilidades de cada uno[2], 2y encomendar cada tarea al que es apto, para que no tenga que oír lo que está escrito: Él impone preceptos penosos (Sal 93 [94],20)[3]. 3Pero al que se le encomienda el trabajo no debe contradecir, porque está establecido que la obediencia se debe practicar hasta la muerte[4].

 

Cuestión 132[5]

Pregunta: Aquella a quien se le ha encomendado la lana, ¿cómo debe cuidarla y cómo debe vigilar a las que la trabajan?

Respuesta: 1La lana se le ha encomendado como obra de Dios; de modo que, a las hermanas, sin discordias ni acepción de personas[6], a cada hermana, impóngale adecuada y competentemente el trabajo[7].

 

Cuestión 133[8]

Pregunta: Si alguien es condenado a no recibir la bendición y dice: Si no recibo la bendición no como, ¿debemos escucharlo[9]?

Respuesta: 1El que preside debe juzgar si la culpa por la cual se lo ha condenado es tal que lo hace digno de que se le prive también del alimento. 2Pero si uno está excluido solamente de la bendición y se le concede el alimento, y a pesar de estar condenado es desobediente, también en esto debe considerarse rebelde y reconocer que de este modo no cura su culpa, sino que aumenta el delito[10].

 

Cuestión 134[11]

Pregunta: ¿Con qué temor, con qué fe[12] y con qué afecto debemos recibir la gracia del cuerpo y de la sangre de Cristo[13]?

Respuesta: 1El temor nos lo enseña el Apóstol diciendo: El que come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación (1 Co 11,29). 2La fe nos enseña la palabra del Señor que dice: Esto es mi cuerpo, que se entrega por muchos; hagan esto en memoria mía (Lc 22,19; 1 Co 11,24); 3y la palabra de Juan que dice: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad (Jn 1,14). 4Y el Apóstol escribe que siendo de condición divina no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, 5haciéndose semejante a los hombres, y apareciendo en su porte como hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Flp 2,6-8). 6Cuando, pues, el alma tiene fe en estas palabras y considera la magnificencia de la gloria del Señor y admira el exceso de su humildad, cómo Él, siendo tan (excelente) y tan (grande) fue obediente al Padre hasta la muerte por nuestra vida[14], 7pienso que podrá ser estimulada al afecto y al amor del mismo Dios y Padre, que no perdonó a su Hijo único, sino que lo entregó por todos nosotros (Rm 8,32)[15]; 8y será más estimulada al amor de su Unigénito, cuando ve que soportó la muerte más ignominiosa por nuestra redención[16]. 9Como el Apóstol decía de él: El amor de Cristo nos apremia, considerando que, si uno murió por todos, luego todos murieron. Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquél que por ellos murió y resucitó (2 Co 5,14-15). 10Tal afecto y tal fe deben preparar en su espíritu al que recibe el pan y el cáliz.

 

Cuestión 135[17]

Pregunta: ¿Cuál es el buen tesoro y cuál es el mal tesoro[18]?

Respuesta: 1La prudencia y el sentido que están en Cristo, y la fortaleza del alma que tiende a la gloria de Dios, es el tesoro bueno. Pero la prudencia y el sentido de la malicia, y saborear las cosas que Dios no quiere, es el tesoro malo[19]. 2De ellos, según la palabra del Señor, provienen a su tiempo frutos buenos o malos, en obras y en palabras[20].

 

Cuestión 136[21]

Pregunta: ¿Es bueno callar totalmente?

Respuesta: 1El silencio y la taciturnidad son buenas cuando se adaptan a las personas y al tiempo, según nos lo enseña la Sagrada Escritura que dice una vez: El que comprende, en aquel tiempo callará, porque es tiempo malo (Am 5,13). 2Y otra vez: Puse una custodia a mi boca cuando el pecador se levantaba contra mí. Enmudecí, me humillé y no hablé de cosas buenas (Sal 38 [39],2-3 LXX). 3Y en otro lugar: Si otro que está sentado tuviera una revelación, calle el primero (1 Co 14,30). Y de nuevo: Sus mujeres, que callen en las asambleas (1 Co 14,34). 4En otra ocasión se dice a los que tienen una lengua desenfrenada: No proceda de su boca ninguna palabra mala, sino una palabra buena para edificación de la fe (Ef 4,29). 5Ciertamente la taciturnidad es necesaria hasta que desaparezcan los vicios de la lengua y la temeridad de las palabras, y se aprenda a hablar oportunamente, a su tiempo y provechosamente[22], 6como está escrito: Que su palabra esté sazonada con sal para que dé gracia a los que escuchan (Col 4,6; Ef 4,29).

 

Cuestión 137[23]

Pregunta: ¿Se puede hablar algo en la casa, durante el tiempo de la oración y de la salmodia?

Respuesta: 1Pueden hablar solamente los que tienen a su cargo la solicitud de un servicio o aquellos a quienes se ha encomendado el cuidado de la disciplina o la distribución de los trabajos; pero aun ellos deben obrar consideradamente, 2de modo que hablen solo en cuanto lo exige la necesidad, y esto mismo con serenidad y decoro para no turbar ni causar molestia a los demás. Conviene que todos los otros guarden silencio. 3Pues si a los profetas que enseñan en la iglesia el Apóstol les dice que si otro que está sentado tuviera una revelación, calle el primero (1 Co 14,30)[24], cuánto más conviene a todos callar y guardar silencio en el tiempo de la salmodia y de la oración, 4a menos que, tal vez, como dijimos arriba, un motivo de utilidad común obligue a hablar un poco.

 

Cuestión 138[25]

Pregunta: ¿Como podemos temer los juicios de Dios[26]?

Respuesta: 1Naturalmente toda espera de un mal inspira temor[27]. Así tememos a las bestias y a los gobernantes, sabiendo que de ellos proviene algún peligro inminente para la felicidad de la vida. 2Si, pues, creemos que las amenazas del juicio futuro de Dios son verdaderas y recordamos aquel terrible tribunal del examen futuro, temeremos los juicios de Dios.

 

Cuestión 139[28]

Pregunta: ¿Cuán ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la muerte (Mt 7,13)?

Respuesta: 1El Señor, por su mucha clemencia, utiliza nombres y palabras mediante las cuales pueda llevarnos al conocimiento de los preceptos de la verdad[29]. 2Así, los que andan por una senda, si se desvían del recto camino que está marcado por determinados límites y por un trazado muy visible, caen en trampas numerosas e inciertas; 3igualmente, el que se aparta, dice el (Señor), del camino que conduce al reino de los cielos, cae en el amplio ámbito del error, por el cual se llega a la perdición.

 

Cuestión 140[30]

Pregunta: ¿Cuán angosta es la puerta y cuán estrecho el camino que conduce a la vida (Mt 7,14)?

Respuesta: 1Aquí, de modo semejante, angosto y estrecho indican que este camino, es decir, nuestra vida, se angosta y estrecha en las tribulaciones; 2los que recorremos el camino somos obligados por ambas partes para que no nos desviemos hacia uno u otro lado. 3Porque existe el peligro de desviarse hacia cualquiera de las dos partes; como sucede al atravesar un puente estrecho donde el que quizá se desvíe hacia uno u otro lado, es arrollado y arrebatado por las olas del impetuoso río. 4Por eso está escrito: No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda (Dt 17,11; cf. Nm 20,17), y David dice: Me han puesto un obstáculo junto al camino (cf. Sal 139 [140],6).

 


[1] Cf. PR 152 (col. 1181 C).

[2] Ver RBas 112,3-5.

[3] El texto latino del Salmo dice: Qui fingit laborem in praecepto (que erige la ley en tiranía, traduce la versión de la Biblia de Jerusalén).

[4] Cf. Flp 2,8; RBas 69.

[5] Cf. PR 153 (cols. 1181 D-1184 A).

[6] Discordias: cf. 2 Co 12,20; Ga 5,20 y acepción de personas: cf. Dt 10,17; Mt 22,16; Rm 2,11; Ef 6,9 (Rule, 132, v. 1)

[7] RBas 112, pregunta.

[8] Cf. PR 122 (col. 1165 AB).

[9] “A no recibir la bendición”: “ut eulogiam non accipiat”. La posible duda sobre el sentido que debe asignársele al vocablo eulogia, queda disipada en la comparación con la PR. Se trata, pues, de una Cuestión de corte netamente “penal”.

[10] 1 Co 11,16 (contentiosi, rebelde, discutidor).

[11] Cf. PR 172 (col. 1196 AC).

[12] Anna M. Silvas sostienen que Rufino frecuentemente traduce plerophoria (convicción, persuasión, certeza) por fe. Pero Basilio mismo al revisar el texto griego que subyace tras esta Cuestión también utilizó la palabra fe (Rule, 134, nota 130).

[13] Cf. Mor. 21,2-3 (cols. 737 C-741 A; Rule, 134, nota 131).

[14] Cf. Flp 2,8.

[15] “Estimulada al afecto y al amor-”: «La buena disposición (diáthesis, dice el griego de la PR) íntima del alma se realiza siempre a través de la consideración plena de la fe y la comprensión de las palabras de Dios y de sus juicios; esta tesis recorre todo el asceticon basiliano, y determina el papel fundamental que tiene en él la Escritura; es el “conocimiento” de la Palabra -obtenido directa o indirectamente de Dios- el que alimenta nuestro espíritu de pensamientos según Dios, y consecuentemente la “memoria”» (Neri, p. 422, nota 514; que cita abundantes ejemplos). Ver RBas 14,1; 39; 62; 83; 150.

[16] Cf. Sb 2,20.

[17] Cf. PR 239 (col. 1241 CD).

[18] Cf. Mt 12,35; Lc 6,45.

[19] Ibid.

[20] Cf. Lc 6,43 ss.; Mt 7,17 ss.; 12,33. 35.

[21] Cf. PR 208 (col 1221 AB).

[22] Cf. RBas 7,8 (y la nota correspondiente); GR 15 (col 953 C).

[23] Cf. PR 173 (col. 1197 A).

[24] Se debe hacer silencio a fin de que resuene la voz del Espíritu Santo: la comunidad, reunida para la salmodia, proclama y anuncia la Palabra de Dios al mundo; cumple así su servicio profético (Neri, p. 423, nota 520).

[25] Cf. PR 209 (col. 1221 C).

[26] Cf. Hb 10,27 (Rule, 138, pregunta).

[27] Esta es la definición estoica del temor (“es la huida de un mal que se aguarda”; fragmento estoico citado por Neri, p. 442, nota 649).

[28] Cf. PR 240 (col. 1244 AB).

[29] “Los preceptos de la verdad”, es la traducción de dogmata veritatis. “Los términos utilizados por Basilio subrayan la definición clásica de “parábola” (parabolé) = discurso que mediante realidades semejantes y conocidas busca conducir a la comprensión del concepto” (Neri, p. 458, nota 754).

[30] Cf. PR 241 (col. 1244 BC).