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El comentario de san Agustín de Hipona a los salmos graduales (Sal 125-127)


El comentario de san Agustín de Hipona a los salmos graduales (Sal 125-127)

Todos, en efecto, gemimos al morir; el que murió nos consuela para que no temamos morir. Él resucitó primero para que tuviéramos una esperanza. Y así, al resucitar primero Él, nos dio una esperanza. Como estábamos sumidos en la miseria, fuimos consolados por la esperanza, y de aquí se originó un gran gozo. El Señor nos sacó de la cautividad para que, nuevamente libres, volvamos al camino y marchemos hacia la patria. Así pues, ahora que somos libres, no tengamos miedo de los enemigos, que acechan nuestro camino, pues Él nos redimió para que el enemigo no se atreva a hostigarnos, si nos mantenemos en nuestro camino, pues el mismo Cristo se hizo camino.

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